La ONU acudirá a la cumbre del cambio climático de Cancún (México) con la meta de impulsar la negociación de un acuerdo que siente las bases financieras de un eventual tratado global sobre reducción de emisiones.
En la conferencia de Copenhague de 2009 se acordó que los países ricos aportaran a corto plazo 30.000 millones de dólares a los países en desarrollo para adquirir tecnologías verdes y adaptarse a las consecuencias del cambio climático.
Con ese mismo fin, a partir de 2020 esas ayudas deberán aumentar a 100.000 millones de dólares.
Un año después todavía se desconoce qué métodos se utilizarán para recaudar el dinero prometido, ni qué mecanismos se implementarán para garantizar que los fondos se invierten.
Ese es el punto de partida de las negociaciones en materia de financiación que celebrarán los 194 países que se reunirán en Cancún del 29 de noviembre al 10 de diciembre.
"Ha llegado el momento de tomar decisiones, y hay que hacerlo en esta conferencia", afirmó recientemente el secretario general adjunto de la ONU para planificación política, Robert Orr.
En su opinión, se necesitan acordar mecanismos que aporten "transparencia y claridad" para cerrar las negociaciones sobre la ayuda a corto plazo, mientras que descartó que se pueda llegar a un acuerdo en Cancún sobre los 100.000 millones de dólares anuales.
"Hace falta tiempo para discutirlo, ya que hablamos de grandes transferencias de dinero a través de múltiples mecanismos. Pero como mínimo necesitamos que se abra el debate", explicó.
Para facilitar las negociaciones, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, encargó a un grupo de expertos encabezado por los primeros ministros de Noruega, Jens Stoltenberg, y de Etiopía, Meles Zenawi, la elaboración de recomendaciones sobre cómo recaudar los 100.000 millones de dólares anuales pactados en la capital danesa.
En el informe que entregaron el pasado 5 de noviembre ambos políticos afirman que generar esa cantidad es "difícil pero factible", y proponen una amplia variedad de fuentes públicas y privadas, bilaterales y multilaterales para lograrlo.
También apuestan por explorar fuentes de financiación alternativas, como un impuesto a las transacciones financieras, y señalan que la tonelada de CO2 debería cotizar a entre 20 y 25 dólares en los mercados de carbono para generar los ingresos requeridos.
"En cualquier caso, se necesitará financiación privada y pública y está en manos de los países determinar qué combinación de opciones les conduce a la meta de los 100.000 millones de dólares", apuntó Orr.
Según el responsable de la ONU, un primer paso que puede adoptarse en Cancún es la creación de un "fondo verde" en el que ir acumulando donaciones voluntarias de cara a la financiación a largo plazo.
Sin embargo, en el actual clima de austeridad que predomina en Europa y Estados Unidos es "muy difícil" que los países desarrollados acepten ningún compromiso concreto en materia financiera, dijo a Efe el vicepresidente para energía y clima de la Fundación de Naciones Unidas, Reid Detchon.
"Sería una sorpresa que las negociaciones salieran más allá de los asuntos preliminares dadas las dificultades financieras y políticas en Europa y Estados Unidos", resaltó.
De hecho, indicó Detchon, también hay dudas de que se desembolsen los 30.000 millones de la ayuda a corto plazo, ya que las diferencias acerca de los mecanismos de verificación son todavía amplias.
Para el embajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón, que encabezará la delegación de su país en Cancún, incluso la cifra de 100.000 millones de dólares anuales es insuficiente.
Recordó que no cuenta con el aval oficial de todos los países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC).
El diplomático señaló a Efe que otros estudios indican que los países en desarrollo necesitan entre 400.000 millones de dólares y 2,4 billones de dólares anuales para enfrentarse al calentamiento global.
"El nivel de financiación no puede ser menor al de muchos de los presupuestos de defensa", aseguró Solón, una de las voces más críticas en Naciones Unidas con el actual proceso de negociación.
El diplomático suramericano también criticó la importancia que da el informe del grupo asesor a los mecanismos de mercado para "movilizar" esos 100.000 millones de dólares.
"El informe diluye las responsabilidades de los países desarrollados y las transfiere a la mano invisible del mercado y la financiación privada", dijo.
Como demuestra la posición boliviana, los países miembros de la UNFCCC tendrán que acercar muchos sus posturas en Cancún para poder aproximarse a la meta de la ONU de encauzar las negociaciones sobre financiación.
En la conferencia de Copenhague de 2009 se acordó que los países ricos aportaran a corto plazo 30.000 millones de dólares a los países en desarrollo para adquirir tecnologías verdes y adaptarse a las consecuencias del cambio climático.
Con ese mismo fin, a partir de 2020 esas ayudas deberán aumentar a 100.000 millones de dólares.
Un año después todavía se desconoce qué métodos se utilizarán para recaudar el dinero prometido, ni qué mecanismos se implementarán para garantizar que los fondos se invierten.
Ese es el punto de partida de las negociaciones en materia de financiación que celebrarán los 194 países que se reunirán en Cancún del 29 de noviembre al 10 de diciembre.
"Ha llegado el momento de tomar decisiones, y hay que hacerlo en esta conferencia", afirmó recientemente el secretario general adjunto de la ONU para planificación política, Robert Orr.
En su opinión, se necesitan acordar mecanismos que aporten "transparencia y claridad" para cerrar las negociaciones sobre la ayuda a corto plazo, mientras que descartó que se pueda llegar a un acuerdo en Cancún sobre los 100.000 millones de dólares anuales.
"Hace falta tiempo para discutirlo, ya que hablamos de grandes transferencias de dinero a través de múltiples mecanismos. Pero como mínimo necesitamos que se abra el debate", explicó.
Para facilitar las negociaciones, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, encargó a un grupo de expertos encabezado por los primeros ministros de Noruega, Jens Stoltenberg, y de Etiopía, Meles Zenawi, la elaboración de recomendaciones sobre cómo recaudar los 100.000 millones de dólares anuales pactados en la capital danesa.
En el informe que entregaron el pasado 5 de noviembre ambos políticos afirman que generar esa cantidad es "difícil pero factible", y proponen una amplia variedad de fuentes públicas y privadas, bilaterales y multilaterales para lograrlo.
También apuestan por explorar fuentes de financiación alternativas, como un impuesto a las transacciones financieras, y señalan que la tonelada de CO2 debería cotizar a entre 20 y 25 dólares en los mercados de carbono para generar los ingresos requeridos.
"En cualquier caso, se necesitará financiación privada y pública y está en manos de los países determinar qué combinación de opciones les conduce a la meta de los 100.000 millones de dólares", apuntó Orr.
Según el responsable de la ONU, un primer paso que puede adoptarse en Cancún es la creación de un "fondo verde" en el que ir acumulando donaciones voluntarias de cara a la financiación a largo plazo.
Sin embargo, en el actual clima de austeridad que predomina en Europa y Estados Unidos es "muy difícil" que los países desarrollados acepten ningún compromiso concreto en materia financiera, dijo a Efe el vicepresidente para energía y clima de la Fundación de Naciones Unidas, Reid Detchon.
"Sería una sorpresa que las negociaciones salieran más allá de los asuntos preliminares dadas las dificultades financieras y políticas en Europa y Estados Unidos", resaltó.
De hecho, indicó Detchon, también hay dudas de que se desembolsen los 30.000 millones de la ayuda a corto plazo, ya que las diferencias acerca de los mecanismos de verificación son todavía amplias.
Para el embajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón, que encabezará la delegación de su país en Cancún, incluso la cifra de 100.000 millones de dólares anuales es insuficiente.
Recordó que no cuenta con el aval oficial de todos los países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC).
El diplomático señaló a Efe que otros estudios indican que los países en desarrollo necesitan entre 400.000 millones de dólares y 2,4 billones de dólares anuales para enfrentarse al calentamiento global.
"El nivel de financiación no puede ser menor al de muchos de los presupuestos de defensa", aseguró Solón, una de las voces más críticas en Naciones Unidas con el actual proceso de negociación.
El diplomático suramericano también criticó la importancia que da el informe del grupo asesor a los mecanismos de mercado para "movilizar" esos 100.000 millones de dólares.
"El informe diluye las responsabilidades de los países desarrollados y las transfiere a la mano invisible del mercado y la financiación privada", dijo.
Como demuestra la posición boliviana, los países miembros de la UNFCCC tendrán que acercar muchos sus posturas en Cancún para poder aproximarse a la meta de la ONU de encauzar las negociaciones sobre financiación.
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